jueves, 28 de diciembre de 2006

No tot en una enciclopèdia han de ser entrades.
Un poema d'en Pep Sales per festejar el cap d'any.


HOLA PÀTRIA
(Barcelona, 1985)

Hola pàtria eixos turons
i els seus homes buixarrons
Ja en tinc plens tots dos collons
vull marxar de Catalunya

Hola pàtria eixos turons
i els seus homes amb sarrons
Van cercant tots rovellons
vull marxa a Catalunya

Jo no tinc més pàtria que els meus peus
Ni més diners dels que tu em deus
No vull ser presoner dels teus carrers
I sols penso, sols penso en fugir

Roda el món
Torna al Born
Però, ves-te’n!

Eixos turons me pareixen dos malucs
i m’endinsen en la vall d’un pubis total

Jo no tinc més pàtria que els meus peus
Ni més diners dels que tu em deus
No vull ser presoner dels teus carrers
I sols penso, sols penso en fugir

Roda el món
Torna al Born
Però, ves-te’n!

lunes, 4 de diciembre de 2006

AVINGUDA MERIDIANA

La Avinguda Meridiana, al seguir la línea de un meridiano terrestre, es la calle que une Barcelona con el Polo Norte. Sin embargo, por una serie de circunstancias (problemas aduaneros de ingeniería y de jurisdicción, entre otros) la Avinguda Meridiana, en su tramo actual, sólo llega hasta el límite del municipio de Barcelona.
Nacida de la imaginación de Don Ildefons Cerdà, La Meridiana es, junto con la Diagonal y el Paralelo, las tres vías rápidas que rompen la ordenada retícula del Ensanche. Así pues, en cuanto que línea, disfruta de propiedades antagónicas a la cuadricula cerdaniana. Si el Ensanche es establecimiento, reposo, fijación del territorio, la Meridana debe obligatoriamente, fuga, movimiento. Si en Ensanche ocupa, la Meridiana escapa.
La Avinguda Meridiana nace en la plaza de las Glòries y deja, a orilla y orilla, los barrios del Clot, Navas, Sagrera, Sant Andreu, Congrès, Vilapicina, Porta, La Prosperitat y las dos Triniats yendo a morir a Vallbona.
A pesar de una pequeña curva hacia el oeste a al altura de Sagrera, la Avinguda Meridiana sigue en su práctica totalidad la línea de un meridiano terrestre y en este sentido es, geográfica y metafísicamente, perpendicular al Paralelo. El Paralelo, abcisa que enlaza Oriente con Occidente, América con Asia, es una vía básicamente artística, canalla, eje histórico y político de la ciudad. La Meridiana es la ordenada que se articula como puerta con el Norte, vía férrea y rodada, que alimenta la ciudad de trabajadores y mercancías. Si el Paralelo es símbolo, la Meridiana es herramienta. Si aquel es inclusivo, ésta ha servido como exclusión y expulsión de excedentes materiales y humanos.
También podríamos definir la Avenida Meridana con respecto su otra gran oposición geométrica: la Avinguda Diagonal. Si el eje formado por las calles Dos de Mayo y Ávila fuese un espejo, obtendríamos el dibujo exacto de la Diagonal y la Meridiana. Una es, pues, la imagen especular de la otra. Trasladado a un tema suprageométrico, la Diagonal es a los ricos, lo que la Meridiana es a los pobres. Si Diagonal es un lugar para dejarse ver, por la Meridiana apenas se puede hacer otras cosa que pasar a toda velocidad. Si una denota prestigio la otra anonimato. Aún siendo avenidas gemelas, Todo barcelonés cree que la Diagonal “muere” en Glòries justo donde, también según la imaginería popular, “nace la Meridiana”.
Otra antagonía entre ambas gemelas: la Diagonal se define por ser un separador. La gente vive “por encima de la Diagonal” o por “debajo de la Diagonal”. Si fuese un río, la Diagonal sería el Río Grande. Sin embargo, el habitante de la Meridiana no se define por la orilla en la que vive. Es, simplemente, de la Meridiana. Si fuese un río, sería el Nilo o el Danubio. Así pues si la Diagonal es una frontera, la meridiana, es una civilización.
Como curiosidad: dos de los dibujantes que más han polarizado la opinión pública en la ciudad, Juanjo Sáez y Jordi Labanda, comparten sin embargo orígenes meridianos. El primero en La Pegaso, el segundo en las Navas.

Oficina Nord de l'IESB

martes, 28 de noviembre de 2006

TABÚ. Los Tabúes catalanes merecen una mención aparte porque sólo afectan a Barcelona en la medida en que ésta es su capital.
1º. Los negreros catalanes: Televisió de Catalunya y BTV han llevado a cabo una labor encomiable de recuperación de la memoria histórica. La parrilla está llena de documentales y programas de ficción sobre la historia de Catalunya, desde el medioevo hasta el siglo XX, haciendo especial hincapié en la guerra civil y la transición (memorables los docs sobre Andreu Nin, “L’or de Stalin”, hurgando en los archivos de la antigua KGB y rescribiendo la historia, “Les fosses de l’Oblit”, “El 23-F desde dins”, etc) pero nunca se ha querido hablar del dinero que los indianos catalanes ganaron en las Américas, sobre todo en Cuba y Venezuela, explotando sus recursos naturales y comerciando con esclavos. Es cierto que todo ese patrimonio es el responsable de la expansión, la prosperidad y la mejora de antiguos pueblitos de pescadores en lo que más tarde sería Premià de Mar, Arenys de Mar, Sitges, etc. Pero está claro que el origen de esa riqueza merece un mea culpa oficial, y ya tardamos. Por cierto, un mea culpa que podría oficializarse el día de la Hispanidad. Es una idea.
2ª. El origen judío de muchos apellidos catalanes. Debido a la cultura católica de la mayor parte de la población catalana, el origen judío-sefardita de muchos catalanes ha sido motivo de secreto y encubrimiento, como si eso fuera una vergüenza.
Debido a las riquezas que obtenían gracias al comercio y a los favores de Jaume I y de la protección que éste les brindaba, los sefarditas eran objeto de las sospechas y el odio del pueblo, y el 5 de agosto de 1391, un grupo de hombres entró en el call de Barcelona y mató a más de trescientas personas e incendió todo el barrio en sólo una hora. En efecto, aquí también hemos llevado a cabo pogromos, pero estos hechos no los conoce la mayoría de la población catalana, simplemente porque se ocultan.
Son de origen sefardita (o árabe, aunque los sarracenos sólo estuvieron en Catalunya ochenta años) los apellidos que empiezan por ben y bar (hijo de en hebreo y arameo respectivamente, como Benages, Bardagí, Benavides, Ventura, Benjumea, los Bonet de Baleares), algunos de los topónimos (Reus, Girona, Figueres), botánicos (Alzina, Pi, Om, Mora, Roura) además de Sanahuja, Porta, Rubinat, etc.
Hay sin embargo ciertos personajes televisivos que sí han reivindicado esta herencia a pesar de confundirla falazmente con una defensa acérrima a la política de Israel.
Corrupción. El día que Maragall le dijo a Artur Mas que su problema era el 3%, en referencia a un artículo de prensa donde se informaba de las sospechas de que el gobierno anterior, de Convergencia, hubiera cobrado unas comisiones del 3% en la asignación de las obras públicas, ese día, algo se rompió en la política catalana, algo tan esencial como la competencia: el pacto de silencio. Hubo una comisión, en la que alguien dijo por ahí que nada de tres, sino el veinte por ciento en comisiones, pero la prensa dejó de hablar y como si no hubiera ocurrido nada. En la calle se hablaba más de la falta de elegancia de Maragall que no del tema. Parecía que el sentimiento general estuviera más próximo al “con ellos tengo trabajo y las calles están limpias” de los marbellíes que a la confirmación de un robo, de un caso de corrupción. Guante blanco. Del mismo modo, cuando se supieron los niveles de contaminación de algunos tramos del río Ebro el partido ecologista del tripartito enmudeció, y con la misma soltura, dejó pasar los días hasta que la prensa dejó de hablar del tema. La posible implicación de algunos diputados del Parlament en el caso era demasiado grave para la “convivencia política del país.”

(Dibujo: "Europa sostenida por África y América". William Blake)
Lucas Quejido.

lunes, 27 de noviembre de 2006

Gato Pérez:

Xavier Patricio Pérez, Buenos Aires 1951-Barcelona 1990.

La poesia de l’experiència, la filosofia de barra de bar, la lírica de la milonga, el tango i la rumba catalana (v. Rumba de Barcelona), i una sort negra que clama al cel. El Gato va arribar a aquesta enèrgica ciutat quan començava a despertar, després de 40 anys de franquisme i just al moment en què l’escena musical barcelonina es repartia entre La Cançó i el descobriment del rock simfònic anglosaxó. Ell, en un dels seus atacs de “lucidesa celeste” es va inventar el Rock Laietà. Ni pa ti ni pa mi. Aquesta mena d’equacions de barra, on els factors fonamentals eren el compromís amb la progresia de Zeleste que el va acollir i alhora la seva militància en la universalitat de la música i l’escepticisme nihilista de la poesia li van costar la carrera i, de retruc, la vida. El joc a dos bandes, el relativisme, l’assaig, la prova, la supervivència, el dubte, la solteria i la indefinició política continuen sense perdonar-se en un país fet de mescla i confusió lingüística dirigit per una classe política que sempre ha jugat a dos bandes per bé de la seva supervivència. Ironies de la vida o una altra veritat incòmoda?

Potser l’única i més incòmoda veritat és que el Gato no va poder aguantar la insuportable deriva existencial que l’ha convertit en el més gran poeta de la rumba catalana. Ay cuánto amor, cuánto dolor... fins que un dia li va reventar el cor. Després, les discogràfiques es van repartir les seves gravacions inèdites com si fosssin calderilla. Van haver de passar casi trenta anys fins que les filles poguessin recuperar el material escampat, i algun més perquè un director de cine fes una –mala- pel·lícula d’homenatge. Què en queda? Una idea milionària i invendible: la Banda Sonora Original de la ciutat de Barcelona.

miércoles, 22 de noviembre de 2006

Josep María Carandell, en su libro Guía Secreta de Barcelona, cuenta una anécdota de las muchas que, hace unas décadas, rondaban en Barcelona sobre el senyor Fallarons, del que no se puede afirmar su verdadera identidad, pero cuyas peripecias representan el mejor testimonio de la mentalidad de la burguesía catalana. Cito textualmente:

Una noche, al entrar en su palco del Liceo, la señora Fallarons increpó de esta manera a su esposo:
-Fallarons, me he enterado de que tienes querida.
El señor Fallarons (…) no se inmutó, acostumbrado como está a que su esposa le hable de las cosas más improcedentes en los momentos más inoportunos. Se quitó el abrigo, se sentó, con los brazos en el antepecho del palco, y dijo a su mujer:
-Parece mentira que aún no te hayas dado cuenta de los problemas que la competencia me trae en los últimos años. ¿Y qué he tenido que hacer yo? Ellos se compraron un Alfa Romeo y yo cambié en seguida el mío por un Porsche. Después ellos se hicieron construir una “torre” de veraneo en Premià y, al año siguiente, yo ya tenía una el doble de grande al lado de la suya. Ahora, él ha tomado una querida, ¿qué querías que hiciese?... Mira, Montserrat: la suya es aquella morena de la sexta fila con el vestido color granate… Y la mía es la rubia con collar de perlas, del segundo palco…
La señora Fallarons estudió a las dos mujeres a través de los prismáticos y dijo finalmente:
-Pues mira lo que te digo, Fallarons: me gusta más la nuestra.

(Guía Secreta de Barcelona. Josep María Carandell. Editorial Al-Borak. 1974)

Lucas Quejido.



MERCÈ
v. Mersedes, Merseditas

domingo, 19 de noviembre de 2006


MAREMAGNUM

Edificio rectangular situado en el puerto de Barcelona cuya función sigue siendo un misterio. Construido a principios de los noventa a tenor de la remodelación del puerto, el edificio fue diseñado según la estructura del típico bulevar cubierto de las zonas residenciales estadounidenses. Pero si en éstas, la distancia entre el domicilio y el centro comercial puede ser de varios kilómetros, y por ende, el edificio que alberga los comercios ha de ser grande y ofrecer todo tipo de servicios, el Maremagnum está a menos de un kilómetro de Colón, y su oferta diurna no es en absoluto diferente a la que podemos encontrar en el centro de Barcelona. De hecho, apenas hay tiendas exclusivas en el Maremagnum, y los restaurantes nunca han destacado por ser algo más que cepos para turistas.
Pero si la oferta diurna peca de poco original, la nocturna se caracteriza por ser la más vulgar del centro de Barcelona. De noche, el Maremagnum se convierte en un palacio de bares y discotecas, con predominio de oferta de música latinoamericana, cuya absoluta falta de criterio en la decoración y en la selección musical se queda corta delante de la falta de profesionalidad de los camareros y el carácter violento de los empleados de seguridad. En pocas palabras, Barcelona se ha permitido el lujo de construir un edificio inútil de día y feo, caro y peligroso de noche, del que huyen consumidores, paseantes y amantes de la música latinoamericana. El único aspecto positivo del Maremagnum es que los turistas que acudan a él no estarán en Las Ramblas.

Lucas Quejido.