lunes, 4 de diciembre de 2006

AVINGUDA MERIDIANA

La Avinguda Meridiana, al seguir la línea de un meridiano terrestre, es la calle que une Barcelona con el Polo Norte. Sin embargo, por una serie de circunstancias (problemas aduaneros de ingeniería y de jurisdicción, entre otros) la Avinguda Meridiana, en su tramo actual, sólo llega hasta el límite del municipio de Barcelona.
Nacida de la imaginación de Don Ildefons Cerdà, La Meridiana es, junto con la Diagonal y el Paralelo, las tres vías rápidas que rompen la ordenada retícula del Ensanche. Así pues, en cuanto que línea, disfruta de propiedades antagónicas a la cuadricula cerdaniana. Si el Ensanche es establecimiento, reposo, fijación del territorio, la Meridana debe obligatoriamente, fuga, movimiento. Si en Ensanche ocupa, la Meridiana escapa.
La Avinguda Meridiana nace en la plaza de las Glòries y deja, a orilla y orilla, los barrios del Clot, Navas, Sagrera, Sant Andreu, Congrès, Vilapicina, Porta, La Prosperitat y las dos Triniats yendo a morir a Vallbona.
A pesar de una pequeña curva hacia el oeste a al altura de Sagrera, la Avinguda Meridiana sigue en su práctica totalidad la línea de un meridiano terrestre y en este sentido es, geográfica y metafísicamente, perpendicular al Paralelo. El Paralelo, abcisa que enlaza Oriente con Occidente, América con Asia, es una vía básicamente artística, canalla, eje histórico y político de la ciudad. La Meridiana es la ordenada que se articula como puerta con el Norte, vía férrea y rodada, que alimenta la ciudad de trabajadores y mercancías. Si el Paralelo es símbolo, la Meridiana es herramienta. Si aquel es inclusivo, ésta ha servido como exclusión y expulsión de excedentes materiales y humanos.
También podríamos definir la Avenida Meridana con respecto su otra gran oposición geométrica: la Avinguda Diagonal. Si el eje formado por las calles Dos de Mayo y Ávila fuese un espejo, obtendríamos el dibujo exacto de la Diagonal y la Meridiana. Una es, pues, la imagen especular de la otra. Trasladado a un tema suprageométrico, la Diagonal es a los ricos, lo que la Meridiana es a los pobres. Si Diagonal es un lugar para dejarse ver, por la Meridiana apenas se puede hacer otras cosa que pasar a toda velocidad. Si una denota prestigio la otra anonimato. Aún siendo avenidas gemelas, Todo barcelonés cree que la Diagonal “muere” en Glòries justo donde, también según la imaginería popular, “nace la Meridiana”.
Otra antagonía entre ambas gemelas: la Diagonal se define por ser un separador. La gente vive “por encima de la Diagonal” o por “debajo de la Diagonal”. Si fuese un río, la Diagonal sería el Río Grande. Sin embargo, el habitante de la Meridiana no se define por la orilla en la que vive. Es, simplemente, de la Meridiana. Si fuese un río, sería el Nilo o el Danubio. Así pues si la Diagonal es una frontera, la meridiana, es una civilización.
Como curiosidad: dos de los dibujantes que más han polarizado la opinión pública en la ciudad, Juanjo Sáez y Jordi Labanda, comparten sin embargo orígenes meridianos. El primero en La Pegaso, el segundo en las Navas.

Oficina Nord de l'IESB